Oraciones a san Alejo

A san Alejo se le reza para alejar enemigos y cualquier mal proveniente de otras personas o del demonio, tentaciones, malas lenguas y personas que nos desean mal.

Dice la leyenda que era hijo de un acaudalado senador romano. Nacido en roma pasó su juventud en esta ciudad y desde muy pequeño repartía todo el dinero que conseguía y entre los necesitados.

Pero a los veinte años se dio cuenta de que vivir en una familia rica y en una sociedad mundana era peligroso para el alma, así que se fue de casa sólo con lo puesto a Siria.

Allí vivió 17 años dedicado a la adoración y a la penitencia, mendigando para él y para los otros necesitados. Alejo era tan santo que la gente lo llamaba “el hombre de Dios”. Estuvo predicando la virtud de la pobreza y la humildad. Tras esos 17 años alguien contó que el mendigo era hijo de una rica familia, y por temor a que le rindieran honores, Alejo volvió de Siria a Roma.

san alejo

Al llegar a casa de sus padres a pedir trabajo, estos no vieron que el mendigo era su hijo y lo mandaron a trabajar en lo más humillante y pesado, y así estuvo durante otros 17 años durmiendo debajo de una escalera, y aguantando y trabajando hacía penitencia, y ofrecía sus humillaciones por los pecadores.

Tras ese tiempo enfermó, y moribundo llamó debajo de la escalera a sus padres, y les contó que él era su hijo, que por penitencia había escogido aquél tremendo modo de vivir. Los dos ancianos lo abrazaron llorando y lo ayudaron a morir sin sufrimiento.

 

Oración a san Alejo para alejar los enemigos

Bienaventurado San Alejo, tú que encontraste favor ante el Señor y desde la gloria repartes bendiciones y protección, no dejes que ningún enemigo ni adversario me cause daño e intranquilidad, con tu poder y valimiento,  por tu mérito e intercesión, te pido santo amado, aleja de mí todo lo que me pueda perjudicar.

Bienaventurado san Alejo, primer rey de Alejandría, no me desampares ni de noche ni de día, así mismo te suplico que veles por mi persona y me alejes de enemigos que procedan de mala fe contra mi, líbrame y aléjame del poder del demonio, de los hombres malvados, de animales feroces, de brujerías y hechicerías.

San Alejo, San Alejo, San Alejo, tres veces te he de llamar, todas las veces que se me ofrezca, para que me libres de todo mal.

Tres cruces te ofrezco, que es señal de buen cristiano, para que castigue la mano criminal al villano que quiera hacerme mal.

Así quebrará también la lengua al que mal quiera hablar de mi.

Te ruego piadoso San Alejo, que no abandones los alrededores de mi casa y todo lo que esté a mis pies y sea de mi obligación.

Amén. Jesús.

Oración a san Alejo para evitar traiciones

San Alejo de León, si alguna persona quisiera traicionarme, permita Dios que se le caigan las alas del corazón y venga humilde a mi, como vino Jesús al pie de la Cruz.

Así sea.

Oración a san Alejo para apartar los males

¡Oh gloria de la nobleza romana y verdadero amador de la pobreza e ignominia de Cristo! ¡Oh San Alejo bendito! que en la flor de tu juventud, por obedecer a la inspiración del Señor, dejaste a tu esposa y saliste como otro Abraham de la casa de tus padres, y habiendo repartido lo que llevabas con los pobres, viviste alejado como pobre y mendigo tantos años desconocido y menospreciado entre los hombres. Tú fuiste muy regalado y favorecido de la Virgen María nuestra Reina y señora, y huyendo de las alabanzas de los hombres, volviste por instinto de Dios a la casa de tus padres que por su voluntad habías dejado, para darnos ejemplo de humildad, de paciencia, de sufrimiento y constancia, y para triunfar de tí y del mundo con un género de victoria tan nuevo y tan glorioso.

Pues, ¡oh santo bienaventurado! rico y pobre, noble y humilde, casado y puro, llorado de tus padres, denostado de tus criados, desestimado de los hombres y honrado de los ángeles, abatido en el suelo y sublimado en el cielo, yo te suplico, San Alejo dulcísimo, que por tus merecimientos y oraciones yo alcance del Señor la virtud de la perfecta castidad, de obediencia, de menosprecio de todas las cosas transitorias, y gracia para vivir como hombre peregrino de su patria, y desconocido y muerto al mundo.

Amén.

Oración a san Alejo para alejar el mal 

OH! Glorioso San Alejo mío, tú que tienes el poder de alejar todo lo malo que rodea a los los escogidos del Señor, te pido que alejes de mí a mis enemigos. Aléjame de Satanás, aléjame del mentiroso y hechicero, así como también del pecado y por último, aleja al que viniere a mi para hacerme daño. Ponme tan lejos de los malos que jamás me vean. Así sea. 

Aleja los malos pensamientos, aleja los insensatos que quieran hacerme mal. Acércame al Señor para que con su divinagracia me cubra de todo lo bueno y me reserve un puesto a la sombra del Espíritu Santo. 

Amén, Jesús.

Oraciones para tener fe

fe

La fe es creer en lo que no se puede demostrar, no se puede demostrar que Dios existe, pero los cristianos sienten que está ahí. Aunque a veces surgen dudas, la fe flaquea, en los momentos difíciles hay que rezar para conservar la fe, y para eso puedes rezar estas oraciones.

Oración del Papa Pablo VI por la fe

Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti

Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.

Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo, cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.

Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los múltiples problemas que llena nuestra vida crepuscular, que no tema las adversidades de quien la discute, la impugna, la rechaza, la niega, sino que se robustezca en la prueba íntima de tu Verdad, se entrene en el roce de la crítica, se corrobore en la afirmación continua superando las dificultades dialécticas y espirituales entre las cuales se desenvuelve nuestra existencia temporal.

Señor, haz que mi fe sea gozosa y dé paz y alegría a mi espíritu, y lo capacite para la oración con Dios y para la conversación con los hombres, de manera que irradie en el coloquio sagrado y profano la bienaventuranza original de su afortunada posesión.

Señor, haz que mi fe sea activa y dé a la caridad las razones de su expansión moral de modo que sea verdadera amistad contigo y sea tuya en las obras, en los sufrimientos, en la espera de la revelación final, que sea una continua búsqueda, un testimonio continuo, una continua esperanza.

Señor, haz que mi fe sea humilde y no presuma de fundarse sobre la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento, sino que se rinda al testimonio del Espíritu Santo, y no tenga otra garantía mejor que la docilidad a la autoridad del Magisterio de la Santa Iglesia. Amén.

Oración para pedir fe

Señor, concédenos la Fe.
La fe que arranca la máscara del mundo
y hace ver a Dios en todas las cosas,
la fe que lo hace ver todo bajo otra luz:
que nos muestra la grandeza de Dios
y nos hace descubrir nuestra pequeñez;
que nos descubre a Cristo, allí donde nuestros ojos sólo ven un pobre;
que nos hace ver a nuestro Salvador,
allí donde nuestro gusto sólo paladea un trozo de pan.

Señor, concédenos esta fe,
que nos hace emprender todo lo que Dios quiere sin dudar, sin vergüenza
ni temor, sin retroceder nunca.

La fe por la que no tememos ni los peligros, ni el dolor, ni la muerte;
que sabe caminar por la vida con calma, paz y una profunda alegría,
y que establece en nuestro espíritu un desprendimiento absoluto
hacia todo, fuera de vos. Amén.

Pedir confianza y fe a Dios

Oh amado Señor, me despierto dándote gracias por el don de la vida y del amor. Quiero pedirte que me des hoy la capacidad de creer en ti y de saber escucharte con el alma siempre dispuesta y con el corazón dócil y abierto a tus inspiraciones.

Necesito en todo momento de tu fuerza y de tu poder para poder sentir con humildad cada una de las manifestaciones de amor con la que a diario pones a todo mi alrededor.

Quiero poder decirte con completa confianza y con gran fe desbordante, que por Ti daría mi vida, pero luego me acuerdo de Pedro, que luego de haberte jurado que por Ti lo daría todo, sufrió de una terrible debilidad que hizo que hasta negara conocerte.

No quiero tampoco dejarme llevar ni confiar en las intenciones de mi corazón, sino que seas Tú siempre mi guía y mi bandera, pues no sea que me vea luego yo como Judas, que aún siguiendo tu proyecto de salvación, que realizó también curaciones y expulsó demonios en tu nombre, se dejó llevar por sus malas pasiones y terminó por venderte por unas monedas de plata.

Mi Jesús, muchas veces lloro mis pecados, mis malos deseos me atormentan y angustian mi alma, soy débil, dejo de creer, pero tu Santo Espíritu me anima a levantarme y a seguir adelante.

Eres el amigo que no defrauda. Quiero ser fiel a tu amor, a tu Iglesia. Quiero creer plenamente en la satisfacción que da tu amor que todo lo llena. Sé que seguirte exige una entrega total y sacrificio de muchas cosas, pero aun así me acerco a Ti para que me limpies de mis egoísmos, de mi orgullo y de todo aquello que no me permita donarme por completo.

Te amo, eres el dueño de mi vida, confío en que me bendices en estos momentos, llenas de felicidad mi vida y aumentas mi confianza. Amén.

Oración para tener fe

Señor, ayúdame a ser un cristiano tan consciente,
que me dé cuenta de mis propias limitaciones;
tan valiente, que no me hunda ante las inevitables dificultades de la vida;
y tan humilde que llegue a descubrir que sin Ti
nunca sabré llevar mi cruz de cada día.

Haz, Señor, que cuando me llegue el dolor o la prueba,
no la mire nunca como un castigo que Tú me envías,
sino como una oportunidad que me brindas de poderte demostrar
que mi amor es serio y que soy consecuente con la fe que profeso.

Que el dolor, Señor, me haga cada vez más maduro
como persona y como cristiano;
que me haga más comprensivo con los demás;
que me haga más amable, más tierno, más humano.

Que cuando el dolor llegue a mi puerta,
lejos de hacerme el mártir o de tomar actitudes de víctima propiciatoria,
sepa repartir paz y alegría en medio de los que me rodean. Amén.

Rezar el Rosario a María

Existen muchas oraciones a la Virgen, pero El rosario es la mayor veneración que se le puede rezar a la Virgen María, al rezarlo se recuerdan los momentos más importantes de la vida de María y de su hijo. Rosario significa “corona de rosas”, según la tradición cuando se reza un Avemaría le das a la Virgen una rosa y al rezar el rosario completo le das una corona de rosas.

rosario

Cómo se reza el rosario

1.Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de contrición

2. Rezar el Padre nuestro

3. Rezar 3 Avemarías y Gloria.

4. Anunciar el primer misterio del Rosario (por ejemplo: primer misterio, la resurrección del Señor). Rezar el Padre nuestro.

5. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

6. Anunciar el segundo misterio del Rosario. Rezar el Padre nuestro.

7. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

8. Anunciar el tercer misterio del Rosario. Rezar el Padre nuestro.

9. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

10. Anunciar el cuarto misterio del Rosario. Rezar el Padre nuestro.

11. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

12. Anunciar el quinto misterio del Rosario. Rezar el Padre nuestro.

13. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

14. Rezar la Salve.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Misterios del Santo Rosario

MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Purificación de la Virgen Santísima.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.

Oraciones para pedir perdón por los pecados

Todos cometemos errores algunas veces y nos sentimos mal por ello. En esas ocasiones necesitamos contar lo ocurrido y que nos perdonen, si nos arrepentimos de verdad Dios nos perdonará sin duda alguna, pero a veces no sabemos cómo confesarlo, y para eso os traemos estas oraciones para pedir perdón a Dios por nuestros pecados.

 

Oración pidiendo perdón

Padre,
me declaro culpable, pido clemencia, perdón por mis pecados.
Me acerco a ti con absoluta confianza porque sé que tú prefieres la penitencia a la muerte del pecador (cfr. Ezequiel 33,11)
A ti no te gusta ni la venganza ni el rencor, tu corazón es compasivo y misericordioso, y sé que sólo estás esperando a que tenga la humildad de reconocer mi pecado, arrepentirme y pedir perdón para desbordar la abundancia de tu misericordia.
“Cuando confesamos nuestros pecados, Dios, fiel y justo, nos los perdona” (1 Jn 1,9)
Miro al horizonte: veo tus brazos abiertos y un corazón de Padre queriendo atraerme con lazos de un amor infinito.
Padre, perdóname, quiero recibir el abrazo eterno.
Tu enseñanza es muy clara: para ser perdonados y poder entrar en el Reino de los cielos debemos tener un Corazón como el tuyo.
“Perdonad y se os perdonará” (Lc 6,36)
“El que odia a su hermano es un homicida” (1 Jn 3,15)
“Con la medida que midiereis se os medirá” (Mt 7,2)
“Si no perdonáis, tampoco el Padre os perdonará” (Mc 11,23)
Nos pides que seamos buenos cristianos por la práctica de la caridad evangélica.
Que seamos benévolos con quienes nos han hecho daño, con quienes nos han ofendido, nos han traicionado y nos odian, pues de otro modo no mereceremos que lo seas Tú con nosotros.
El siervo al que se le condenó su deuda, cuando no quiso él hacer lo mismo con otro que le debía, fue encarcelado.
Perdió el perdón que había obtenido al no ser él capaz de perdonar. (Mt 18,23-25)
Padre, envía tu Espíritu de amor y perdona mis pecados, purifícame, sáname, restáurame, renuévame con la Sangre Redentora de tu Hijo;
ayúdame a tener un corazón como el Suyo,
un corazón humilde y generoso capaz de perdonar,
arranca de mí el corazón de piedra y dame un corazón de carne.
Amén.

Yo pecador

Yo, pecador, me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel Arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los santos, y a vosotros, hermanos, que pequé gravemente con el pensamiento, palabra y obra; por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel Arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los santos, y a vosotros, hermanos, que roguéis por mí a Dios nuestro Señor.

Amén.

Oración para pedir perdón

Padre, sé que he quebrantado tus leyes y que mis pecados me han separado de ti. Estoy sinceramente arrepentido y ahora quiero apartarme de mi pasado pecaminoso y dirigirme hacia ti. Por favor, perdóname y ayúdame a no pecar de nuevo. Creo que tu hijo Jesucristo murió por mis pecados, resucitó de la muerte, está vivo y escucha mi oración. Invito a Jesús a que se convierta en el Señor de mi vida, a que gobierne y reine en mi corazón de este día en adelante. Por favor, envía tu Espíritu Santo para que me ayude a obedecerte y a hacer tu voluntad por el resto de mi vida. En el nombre de Jesús nuestro Señor,

amén.

para pedir perdón a Dios por los pecados

Señor, Dios todopoderoso, tú eres el Padre de todos.
Tú has creado a los hombres para que vivan en tu casa y alaben tu gloria.
Abre mi corazón para escuchar tu voz y, pues me he apartado de ti por el pecado,
haz que vuelva a ti de todo corazón y te reconozca como Padre,
lleno de misericordia para todos los que te invocan.
Corrígeme para que me aparte del mal y perdona mis pecados.
Dame la alegría de tu salvación para que, retornando junto a ti,
me alegre en el banquete de tu casa
ahora y siempre y por los siglos de los siglos,

Amén

Oración a Santa Cecilia Patrona de los músicos

Gloriosa Virgen y mártir Santa Cecilia, modelo de esposa fidelísima de Jesús, vedme aquí postrado humildemente ante vuestras plantas. Soy un pobre pecador que vengo a implorar vuestra poderosa intercesión ante Jesús a quién tanto amasteis, suplicándote que me consigas un verdadero arrepentimiento de mis pecados, un propósito eficaz de enmienda y una heroica fortaleza para confesar y defender la fe que he profesado.

Alcánzame la gracia de vivir y morir en esta santa fe, como también las gracias especiales que necesito para vivir santamente en mi estado. Escucha y alcanzame mis súplicas , oh virgen poderosísima, para que merezca gozar un día de la eterna bienaventuranza.
Así sea.

En las actas de Santa Cecilia, se lee que la santa le dijo a su esposo, una vez
casados:
“Tengo un ángel de Dios que guarda mi virginidad: si te acercas a mi con amor impuro, desenvainaría su espada y cortaría en flor tu vida; pero si me amas y respetas mi pureza, se hará tu amigo y nos colmará de bienes”. Valeriano le contestó: “Pare creer tus palabras, tendría que ver al ángel y ver demostrado que no es otro hombre el que ocupa tu corazón”. Cecilia le replicó: “Para ver al ángel tendrás que creer en un sólo Dios y ser purificado. Vete a la Via Appia; verás allí un grupo de mendigos que me conocen, salúdalos de mi parte, diles que te lleven al buen anciano Urbano, nuestro obispo, y él te hará conocer a Dios. Una vez estés purificado, vuelve a casa y verá s al ángel”. Después que Valeriano fuera a ver al obispo Urbano y que éste le bautizara, el esposo volvió a su casa y vio junto a Cecilia al apreciado ángel que les puso a los dos una corona de rosas. Al cabo de unos años, Valeriano y su hermano Tiburcio fueron martirizados por su fe cristiana.
Los cuerpos fueron enterrados en un terreno familiar de Cecilia.

Oraciones católicas

Cuando decides rezar hay oraciones católicas y otras oraciones cristianas pero que pueden corresponder a otros credos. En general al dirigirse a Dios Padre no te preocupes demasiado por las palabras y si por el sentimiento y la devoción. Si temes equivocarte reza las oraciones católicas clásicas:

También son oraciones católicas básicas las siguientes:

Yo Confieso…

Yo confieso ante Dios Todopoderoso,
y ante vosotros hermanos
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros hermanos,
que intercedáis por mí
ante Dios, Nuestro Señor.
Amén.

Salmo de David

El Señor es mi pastor,
nada me falta;
en verdes pastos él me hace reposar
y a donde brota agua fresca me conduce.
Fortalece mi alma,
por el camino del bueno me dirige
por amor de su Nombre.
Aunque pase por oscuras quebradas,
no temo ningún mal,
porque tú estás conmigo,
tu bastón y tu vara me protegen.
Me sirves la mesa
frente a mis adversarios,
con aceite perfumas mi cabeza
y rellenas mi copa.
Me acompaña tu bondad y tu favor mientras
dura mi vida;
mi mansión será
la casa del Señor
por largo, largo tiempo.

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

 

El angelus

Voz: El ángel del Señor anunció a María.
Todos: Y ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve María , llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Voz: He aquí la esclava del Señor.
Todos: Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María

… Santa María, Madre de Dios …

Voz: Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Todos: Y habitó entre nosotros. Dios te salve María,

… Santa María, Madre de Dios …

Voz: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Todos: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Oraciones para situaciones desesperadas (Santa Rita y San Judas Tadeo)

Oración a San Judas Tadeo

judastadeo
Apóstol gloriosísimo de Nuestro Señor Jesucristo, aclamado por los fieles con el dulce título de ABOGADO DE LOS CASOS DESESPERADOS, hazme sentir tu poderosa intercesión aliviando la gravísima necesidad en que me encuentro. Por el estrecho parentesco que te hace primo hermano de Nuestro Señor Jesucristo, por la privaciones y fatigas que por El sufriste, por el heroico martirio que aceptaste gustoso por su amor, por la promesa que el divino Salvador hizo a Santa Brígida de consolar a los fieles que acudiesen a tu poderosa intercesión, obténme del Dios de las misericordias y de su Madre Santísima la gracia que con ilimitada confianza te pido a Ti, Padre mío bondadosísimo, seguro que me la obtendrás siempre que convenga a la gloria de Dios y bien de mi alma. Así sea.

Glorioso Apóstol San Judas Tadeo, ruega por nosotros.
Glorioso Apóstol San Judas Tadeo, ruega por nosotros.
Glorioso Apóstol San Judas Tadeo, ruega por nosotros.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración a Santa Rita

Oh poderosa Santa Rita, llamada ahogada de los casos desesperados, socorredora en la última esperanza, refugio y salvación en el dolor, que conduce al abismo del delito y de la desesperación: con toda la confianza en tu celestial poder, recurro a ti en el caso difícil e imprevisto que oprime dolorosamente mi corazón.

Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tu?, ¿no me vas a consolar? ¿Vas a alejar tu mirada y tu piedad de mi corazón, tan sumamente atribulado? ¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón! Por las atroces penas, por las amargas lágrimas que santamente derramaste, ven en mi ayuda. Habla, ruega, intercede por mí, que no me atrevo a hacerlo, al Corazón de Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, y consígueme la gracia que deseo. Presentada por vos es seguro que me escuchará: y yo me valdré de este favor para mejorar mi vida y mis costumbres, para cantar en la tierra y en el cielo las misericordias divinas.

Santa de lo imposible. Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles, quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada mediadora de los desesperados y de lo imposible; Santa Rita, tan humilde, tan pura, tan mortificada, tan paciente y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado que podrías obtener de Él cualquier cosa que le pidas. A cuenta de esto recurrimos confiados a ti, esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo. Se favorable a nuestra petición, mostrando el poder de Dios a nombre de este suplicante, se generosa con nosotros, como lo has sido en tantos casos maravillosos, para la mas grande gloria de Dios, por la divulgación de tu propia devoción, y por el consuelo de aquellos que confían en ti. Prometemos, si nuestra petición es concedida, glorificar tu nombre, informando del favor concedido, para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre. Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos oyenos.

Oración a Dios

Sálvame Dios mío, porque estoy a punto de ahogarme, me estoy hundiendo en un pantano profundo y no tengo donde apoyar los pies.
He llegado a lo mas hondo del agua y me arrastra la corriente.
Ya estoy ronco de tanto gritar; y la garganta me duele; mis ojos están cansados de tanto esperar a mi Dios.

Oración a Dios II

Oh Jesús, Tú eres la Palabra verdadera, Tú eres la Vida, la Luz, Tú eres nuestro camino, Jesús, amadísimo Señor mío, que dijiste: “Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá,” por la intercesión de María Vuestra Santísima Madre, yo llamo, yo busco, yo os pido con toda esperanza que me concedáis lo que con urgencia preciso:

Oh Jesús, Tú eres el Hijo de Dios vivo, Tú eres testigo fiel de Dios en el mundo, Tú eres Dios con nosotros, Jesús Señor de Señores, que dijiste “Cualquier cosa que pidierais al Padre en Mi Nombre os la concederá” por intercesión de María, Nuestra Santísima Madre, humildemente y de todo corazón suplico con inmensa fe a Vuestro Padre en Vuestro Nombre que me concedáis este favor que me resulta tan difícil conseguir por mis débiles medios:

Oh Jesús, Tú eres el Hijo de María, Tú eres el vencedor del mal y la muerte, Tú eres el principio y el fin, Jesús Rey de Reyes, que dijiste: “Cielo y Tierra pasarán, pero mi palabra no pasará” por intercesión de María, Vuestra Santísima Madre, siento total confianza que mi desesperada súplica será concedida.

Oh Jesús que dijiste: ven y sígueme acompáñanos y guíanos en nuestro camino hacia el encuentro con Dios y enséñanos a estar siempre cerca de nuestros hermanos.

Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Credos.

a San Valentín

Dicen que este Santo ayuda a las solteras a encontrar marido y a las viudas que desean volverse a casar. También se le reza para tener buenos partos e hijos saludables.

Glorioso mártir san Valentín, poderoso en la palabra y en las acciones, os suplico que infundáis en mi alma aversión a la vanidad y a los falsos placeres del mundo, que inculquéis pureza a mis sentimientos y me concedáis espíritu de penitencia para llegar a comprender los sufrimientos y las necesidades de aquel con quien comparta mi camino. Os ruego que intercedáis ante Dios nuestro Señor para que me conceda la gracia que fervorosamente os pido, que me guiéis y me liberéis de todo peligro. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.

En en Monasterio de Sant Benet también se le implora para llamar a la lluvia y alejar el granizo.
“San Valentín, san Valentín, dadnos agua, pues en Sant Benet tenemos sed. Dadnos agua, Señor, pues en Sant Benet tenemos sed.
Agua, la tierra os necesita, la tierra se nos seca, la tierra se queja cuando hundimos en ella la reja…, la tierra se desgarra.
¡Dadnos agua, misericordia, Señor!

Oh, Cristal milagroso que os formasteis del agua pura en un acto prodigioso,
con agua los campos fertilizad, del granizo los campos guardad.
Si os han rezado de corazón, al soltero y al viudo emparejad.
Al mudo, al cojo y al lisiado ayudad; al apenado y al dolorido escuchad.
Habitantes todos de Navarcles y demás fieles del resto de vecindades,
nos dirigimos a vos,
santo, prelado y mártir[…]”

Pasaje de: El ultimo abad. “Marti Gironell.”

Rezar por nuestros muertos

Rezar por nuestros muertos nos consuela y permite seguir adelante, aunque el ser amado ya esta en presencia de Dios podemos pedir por él con cualquiera de las siguientes oraciones.

“Si para recobrar lo recobrado,
debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido,
tuve que soportar lo soportado.
Si para estar ahora enamorado,
fue menester haber estado herido.
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado,
que no se goza bien de lo gozado,
sino después de haber padecido.
Porque después de todo he comprendido,
que lo que el árbol tiene de florido,
viene de lo que tiene sepultado”.
Santa Teresa

“Depositad este cuerpo mío en cualquier sitio, sin que os de pena. Sólo os pido que dondequiera que estéis, os acordéis de mí ante el altar del Señor”
(Palabras de Santa Mónica en su lecho de muerte.)
San Agustín
Confesiones, IX, 11

¡Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos! Tú, Señor, a quién los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos; Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto; Tú, ¡oh Jesús! que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo; Tú, Padre amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas. Míralas, Señor, cómo sangre del alma dolorida, por la perdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso. ¡Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por su alma, para que la purifiques en tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al cielo, si aún no te goza en él! ¡Míralas, Señor, para que nos des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma! ¡Míralas, oh dulce, oh pidadosísimo Jesús! y por ellas concédenos que los que aquí en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariño, y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a Ti en el Cielo, para vivir eternamente unidos en tu Corazón. Amén.

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisisteis nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilatos y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el Rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la Cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándoos a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Librad, Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores como habéis padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las penas en que están; llevadlas a descansar a vuestra santísima Gloria, y salvadnos, por los méritos de vuestra sagrada Pasión y por vuestra muerte de Cruz, de las penas del infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevasteis al buen ladrón, que fue crucificado con Vos, que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por un familiar fallecido.

Dios mío, te llevaste a la persona que más amaba en este mundo; me privaste de ella para siempre: pero si lo dispusiste de esta manera, cúmplase en todo tu santísima voluntad así sobre él (ella) como sobre mí. El grande consuelo que me queda, es la esperanza de que lo (la) recibiste en el seno de tu misericordia y que te dignarás algún día unirme con él (ella). Si la entera satisfacción de sus pecados la detiene aún en las penas sin que haya ido todavía a unirse contigo yo te ofrezco, para que logre su salvación, cambiar mi mala conducta, hacer caridades a favor de los más necesitados y confesar mis pecados para comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

¡Arbitro supremo de nuestra suerte, dueño absoluto de nuestro destino! Dispón soberanamente de nosotros y de nuestros días, no somos de nosotros mismos, sino de Ti; no has hecho sino tomar lo que te pertenecía y nos prestaste por algún tiempo. Sean benditas y adoradas las disposiciones de tu Providencia.

Esta muerte que me hace derramar tantas lágrimas debe producir en mí un efecto más sólido y saludable; ella misma me advierte que llegará mi hora que debo prepararme sin tardanza y estar dispuesto en todos los instantes de mi vida; permite ¡Oh Dios de bondad! Que cuando llegue mi último momento, me encuentre en estado de gracia, para poder presentarme delante de ti y reunirme con la persona que he perdido para bendecirte y alabarte eternamente con él (ella). Amén.

ORACIÓN DE ENCOMENDACIÓN DEL ALMA A CRISTO

Señor, te encomendamos el alma de tu siervo(a) … (decir su nombre) y te suplicamos, Cristo Jesús, Salvador del mundo, que no le niegues la entrada en el regazo de tus patriarcas, ya que por ella bajaste misericordiosamente del cielo a la tierra.

Reconócela, Señor, como criatura tuya; no creada por dioses extraños, sino por ti, único Dios vivo y verdadero, porque no hay otro Dios fuera de Ti ni nadie que produzca tus obras.

Llena, Señor, de alegría su alma en tu presencia y no te acuerdes de sus pecados pasados ni de los excesos a que la llevó el ímpetu o ardor de la concupiscencia.

Porque, aunque haya pecado, jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al Dios que lo hizo todo.

Oración por los Familiares en el Purgatorio

¡Oh Buen Jesús!
El dolor y sufrimiento de los demás conmovía siempre tu corazón.
Mira con piedad las almas de mis queridos familiares del Purgatorio.
Oye mi clamor de compasión por ellos y haz que aquellos a quienes separaste de nuestros hogares y corazones disfruten pronto del descanso eterno en el hogar de tu amor en el cielo.

Amen.

Mal de Ojo

El mal de ojo, es una creencia popular y supersticiosa por la cual una persona tiene la capacidad de producir mal a otra persona sólo con mirarla. De la persona afectada se dice que “le echaron mal de ojo”. También deriva de esta expresión tenerle a alguien ojeriza.

Hay muchos rituales y cultos mágicos para prevenir el mal de ojo, descubrir el mal de ojo o para curar el mal de ojo. Desde usar la saliva como medio de protección (escupiendo a la persona afectada), pasando por pisar los zapatos nuevos para que no te tengan envidia y multiples recetas caseras o peligrosas que desaconsejamos encarecidamente probar. Si piensas que te han echado mal de ojo porque te sientes cansado, triste u otros sintomas relacionados lo que tienes que hacer es buscar la causa en tus acciones y actividades. Ser positivo y pedir a Dios para iniciar el día con optimismo y ganas de trabajar te ayudará mucho más que cualquier ritual con velas, agua con sal o actividades no nutritivas que incluyan huevos.

Para ayudarte a pedir a Dios fuerzas para el optimismo te dejamos estas sencillas oraciones/frases de ánimo.

“No inventes, no engañes, no robes ni bebas; pero si inventas, invéntate un mundo mejor; si engañas, engáñale a la muerte; si robas, róbate un corazón y si bebes, bébete los mejores momentos de tu vida.”

En nombre de Dios Todopoderoso,
Santos que me protegéis,
inspiradme para que tome una buena resolución,
frente a esta incertidumbre en la que me encuentro.
Dirigid mi pensamiento hacia el bien,
desviad la influencia de aquellos
que intenten separarme del buen camino.
Gracias por los favores concedidos.
Amén.

Jesús, cuando eras peregrino en nuestra tierra, Tú nos dijiste: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y vuestra alma encontrará descanso. Mi alma encuentra en Ti su descanso al ver cómo te rebajas hasta lavar los pies a tus apóstoles. Entonces me acuerdo de aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la humildad: Os he dado ejemplo para que lo que he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. El discípulo no es más que su maestro, puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. Yo comprendo, Señor, estas palabras salidas de tu corazón manso y humilde, y quiero practicarlas con la ayuda de tu gracia.

Te ruego, divino Jesús, que me envíes una humillación cada vez que yo intente colocarme por encima de las demás. Yo sé bien Dios mío, que al alma orgullosa tú la humillas y que a la que se humilla le concedes una eternidad gloriosa; por eso, quiero ponerme en el último lugar y compartir tus humillaciones, para tener parte contigo en el reino de los cielos.

Pero Tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en Ti. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: ¡Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!

Santa Teresa de Lisieux

¡Oh, Espíritu Santo, alma de mi alma, yo te adoro, ilumíname, guíame, consuélame en mi enfermedad, y fortifícame para recuperarme y encontrarme bien.
Deseo mejorar mi estado físico y encontrarme con una buena salud. Si lo logro, podré ayudarme a mí mismo y a las personas que me rodean. Te suplico ayuda y fuerza de voluntad. Te doy las gracias, Espíritu Santo, por haber escuchado mi humilde petición!”

 

El que quiere, puede. Puedes hacer cualquier cosa que te propongas. Lograr tus objetivos depende de los límites que pongas a tu mente, el mal de ojo no existe.
Escríbenos en los comentarios tu firme propósito de enfrentar los problemas con energía para encontrarles solución y mejorarte.