Oraciones al ángel de la guarda

angel de la guarda

El ángel de la guarda, al que muchos rezan de pequeños y a veces se olvida, dicen que es el ángel al que Dios asigna a cada persona cuando nace para que nos guíe y nos acompañe durante toda nuestra vida. Pensar que en todo momento tenemos un ángel con nosotros puede darnos esperanza y fuerzas en la vida, y para eso tenemos estas oraciones.

 

para agradecer al ángel de la guarda

Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.
En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.
En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.

Oración al ángel de la guarda

Ángel de la paz, Ángel de la Guarda, a quien soy encomendado, mi defensor, mi vigilante centinela; gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste; al oído, con santas inspiraciones me avisaste.

Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial. En mis desobediencias, vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.

 

Oración al ángel de la guarda para niños

Ángel de la guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día
Las horas que pasan, las horas del día,
si tú estás conmigo serán de alegría
No me dejes solo, sé en todo mi guía;
sin Ti soy pequeñito y me perdería

Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda, dulce compañía!

para pedir que nos ayude este día

Ángel del Señor,
que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián,
custódiame en este día (o en esta noche)
ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos,
gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios.
Amen.

para pedir que nos ayude y nos guíe

Espíritu soberano a quien pertenece mi guarda, por la voluntad divina, que en este piadoso cuidado distribuye las jerarquías de los Ángeles para la tutela de los hombres: tú, parte esclarecida de su eterna milicia por la gracia con que permaneciste, sin perder la silla que tantos ángeles perdieron, te ruego me guíes y defiendas de la maldad de mis apetitos, de la debilidad de mi naturaleza, de las insolencias de mi voluntad, de la malicia de los pecadores, del ejemplo de los malos, del poder de los tiranos, de la venganza de mis enemigos, de la envidia de los espíritus amotinados que no perseveraron como tú, y pretenden que yo caiga como ellos.

Ángel santo, yo no sé tu nombre para llamarte por él; mas sé tu oficio para valerme de él. Atiéndeme de suerte que mi alma logre tu cuidado, y mi vida tu inspiración, para que por ti en la gloria restaure tu encomendado el lugar que perdió tu compañero, y tú goces el fruto de tus advertimientos, y yo el de la obediencia; porque yo contigo, y por tu inspiración merezca el reino de la paz y de la gloria.
Así lo conceda el que te crió con su poder, y me redimió con su sangre. Amén.

para hacer una petición al ángel de la guarda

Dios te salve, ángel de Dios, mi ángel protector, mi ángel de la guarda, espíritu de luz purísimo y bienaventurado, en quien además resplandecen otras singulares dotes con que te ha enriquecido y adornado la magnificencia del Todopoderoso. Santo ángel que siempre velas por mi, ampárame con tu presencia cuando me extravíe, abre mis caminos al amor verdadero, a la prosperidad y a la salud, dame tu consuelo cuando veas que sufro, tu ayuda si desfallezco, dame tu defensa ante el enemigo, tu protección frente al mal; lleva mis súplicas al Cielo y obtén para mi lo que tanto anhelo:

(mencionar la petición)

Ángel santo de la guarda, se que siempre estas a mi lado y escuchas mis oraciones, que sabes mis penas, sufrimientos y dolores, por ello te doy las gracias, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu amistad y lealtad, gracias por llevar mis súplicas ante su divina Majestad. Santo ángel, ruega por mi, y cuando mi alma salga de esta triste vida, que los ángeles del Cielo sean mi compañía. Santísima cruz en que mi Dios murió, a la hora de mi muerte te convido yo. Échame, Señor, tu santísima bendición, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

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