Oraciones por el matrimonio

El matrimonio es el sacramento por el cual se unen un hombre y una mujer, es el comienzo de una familia. Estas oraciones son para dar gracias, para matrimonios en crisis, para pedir un matrimonio feliz. Espero que os sirvan.

 

Oración del matrimonio

Señor, nos queremos, nos amamos mucho, aún sabiendo que no existe nada realizado definitivamente, sino que el amor se construye día a día, con silencios y palabras y sobre todo, con mucha acogida y perdón.

Cuando nuestro amor fue madurando te invitamos a nuestra boda. Fue tan maravilloso como en Caná. El sacramento permanente de tu presencia en nosotros nos ha hecho descubrir a lo largo de nuestra vida conyugal que el agua de nuestra rutina se convierte en vino de novedad, cuando nuestro amor
es verdaderamente donación y entrega, cuando nos olvidamos de lo mío
y aparece el nosotros, cuando tú con tu presencia nos conviertes verdaderamente en comunidad de vida y de amor. Amén.

para tener un buen matrimonio

Señor: Haz de nuestro hogar un sitio de tu amor.
Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión.
Que no haya amargura porque Tú nos bendices.
Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas.
Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón.
Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros.
Que sepamos marchar hacia Ti en nuestro diario vivir.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.
Que cada noche nos encuentre con más amor de esposos.

Haz, Señor, de nuestras vidas que quisiste unir una página llena de Ti.
Haz, Señor, de nuestros hijos lo que Tú anhelas:
ayúdanos a educarles y orientarles por el camino.
Que nos esforcemos en el consuelo mutuo.
Que hagamos del amor un motivo para amarte más.
Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.
Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos concedas el hallarnos unidos para siempre en Ti.
Amén.

Oración dando gracias por el matrimonio

Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno,
te damos gracias y bendecimos tu santo Nombre:
Tú has creado al hombre y a la mujer para que el uno sea para del otro
ayuda y apoyo. Acuérdate hoy de nosotros. Protégenos y concédenos
que nuestro amor sea entrega y don, a imagen de Cristo y de la Iglesia.

Ilumínanos y fortalécenos en la tarea de la formación de nuestros hijos,
para que sean auténticos cristianos y constructores esforzados de la
ciudad terrena. Haz que vivamos juntos largo tiempo, en alegría y paz,
para que nuestros corazones puedan elevar siempre hacia ti, por medio de tu Hijo en el Espíritu Santo, la alabanza y la acción de gracias. Amén.

Oración por el matrimonio

Oh Dios, nuestro padre celestial, protégenos y bendícenos.
Profundiza y refuerza nuestro amor a diario. Concédenos por tu misericordia que no lleguemos a decirnos palabra mala el uno al otro.

Perdónanos y corrige nuestras faltas, y ayúdanos para que siempre nos perdonemos cada vez que sin darnos cuenta nos dañamos el uno al otro. Cuídanos y guárdanos para que podamos estar bien en lo físico, alertas en la mente, tiernos de corazón, y devotos en espíritu.

Oh Dios, concédenos el aspirar y llegar a dar y ser lo mejor el uno para el otro. También te pedimos que llenes nuestras vidas cotidianas de virtudes que sólo tú puedes darnos. Y así, Señor, toma nuestro amor y nuestras vidas en conjunto, que sean para ti una alabanza, que estén al servicio de los demás.

Que estemos siempre unidos delante de ti, en alegría y en paz con la ayuda de Cristo nuestro Señor. Amén.

Oración para matrimonios con problemas

Jesús ,aquí estamos, los dos frente a ti, como aquel día en que recibimos el sacramento del matrimonio. Como aquel día en que bendijiste nuestro amor. Pero ahora Jesús estamos derribados, secos, lejos de ti, sin el agua de tu amor. Y ya nuestro amor se ha secado, derrama tu Santo Espíritu sobre nosotros, para que nos limpie, nos lave, nos restaure y nos renueve, para que ese amor que tú bendijiste brote nuevamente.

Jesús, corta y libera toda atadura de ambos al pecado,aleja todo espíritu de infidelidad, paséate por nuestra familia, por nuestro hogar, bendice nuestros hijos, bendice nuestras vidas. Permite señor que yo sea lo que mi esposo/a anhela, y que el/ella sea lo que yo anhelo. Señor, restaura ese sacramento fuerte por el que estamos unidos. Sana, Jesús.

Jesús, que la Sagrada Familia se mude a mi hogar, para que sepamos criar a nuestros hijos, al estilo de María y José, y para que nuestros hijos sean como Tú. Mándanos a tus Santos Ángeles, a los Arcángeles San Rafael, San Gabriel y San Miguel, para que nos protejan. Derrama tu preciosa sangre sobre este matrimonio, sobre el hogar, sobre la familia, y Madre María, cúbrenos con tu manto. Amén.

2 comentarios en “Oraciones por el matrimonio”

  1. LA ALEGRIA DEL AMOR

    En Amoris laetitia, La alegría del amor, sobre el amor en la familia, exhortación publicada este viernes 8 de abril por el Vaticano en medio de inmensa expectativa y luego de dos sínodos sobre la familia convocados en el 2014 y en el 2015, el Papa Francisco invita a comprender, acompañar, integrar y tener brazos abiertos para los que sufren. Se trata de un himno al amor que mezcla tradición y arrojo evangélico para poner la antorcha, en tiempos oscuros, en la belleza de la vida familiar, pero siempre con una visión esperanzadora en la construcción de un mundo “donde nadie se sienta solo”, y conciliadora, porque al final la familia es el sueño de Dios.

    La alegría del amor está dirigida a todos los católicos y sus pastores. La Iglesia hace un esfuerzo para estar cerca de las parejas casadas. La familia no es un ideal sino un “trabajo artesanal” Se trata de atender la vocación de la familia en tiempos difíciles. Una apertura más a la fragilidad. El Papa habla de la “lógica de la misericordia pastoral” y pide “evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones” El Papa quiere una Iglesia que escucha a la persona que se siente herida. Una Iglesia que discierna en cada situación y evite los juicios. Es una búsqueda humilde y sincera de la voluntad de Dios. Nos invita a ser comprensivos frente a situaciones complejas y dolorosas. El Papa Francisco quiere compasión y no juicios. Amor por los frágiles y descubrir la fuerza de la ternura. Es un documento de esperanza y de amor a la familia como signo de misericordia.

    La pastoral de la Iglesia está bien resumida en estas palabras finales del Papa: “Invito a los fieles que están viviendo situaciones complejas, difíciles a que se acerquen con confianza a conversar con sus pastores o con laicos que viven entregados al Señor. No siempre encontrarán en ellos una confirmación de sus propias ideas o deseos, pero seguramente recibirán una luz que les permita comprender mejor lo que les sucede y podrán descubrir un camino de maduración personal. E invito a los pastores a escuchar con afecto y serenidad, con el deseo sincero de entrar en el corazón del drama de las personas y de comprender su punto de vista, para ayudarles a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la Iglesia”. Sobre la “lógica de la misericordia pastoral” Papa Francisco afirma con fuerza: “A veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral al amor incondicional de Dios. Ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto y de significación real, y esa es la peor manera de licuar el Evangelio. Además, explica: “Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas”.

    Esta exhortación procura alentar a todos para que seamos signos de misericordia y cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo. Tenemos que ser humildes y realistas, para reconocer que a veces nuestro modo de presentar las convicciones cristianas, y la forma de tratar a las personas, han ayudado a provocar lo que hoy lamentamos. Tampoco hemos hecho un buen acompañamiento de los nuevos matrimonios en sus primeros años, con propuestas que se adapten a sus horarios, a sus lenguajes, a sus inquietudes más concretas. Las crisis matrimoniales frecuentemente se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación y también del sacrificio. En las difíciles situaciones que viven las personas más necesitadas, la Iglesia debe tener un especial cuidado para comprender, consolar, integrar, evitando imponerles una serie de normas como si fueran una roca, con lo cual se consigue el efecto de hacer que se sientan juzgadas y abandonadas precisamente por esa Madre que está llamada a acercarles la misericordia de Dios. El amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe entender en el sentido que tiene el verbo «amar» en hebreo: es «hacer el bien». Algunos se creen grandes porque saben más que los demás, y se dedican a exigirles y a controlarlos, cuando en realidad lo que nos hace grandes es el amor que comprende, cuida, protege al débil. El amor no se deja dominar por el rencor, el desprecio hacia las personas, el deseo de lastimar o de cobrarse algo. El ideal cristiano, y de modo particular en la familia, es amor a pesar de todo. A veces sucede que algunas familias cristianas, por el lenguaje que usan, por el modo de decir las cosas, por el estilo de su trato, por la repetición constante de dos o tres temas, son vistas como lejanas, como separadas de la sociedad, y por ello son despreciados y juzgados. Hay necesidad de la formación de agentes laicos de pastoral familiar con ayuda de psicopedagogos, médicos de familia, médicos comunitarios, asistentes sociales, abogados de minoridad y familia, con apertura a recibir los aportes de la psicología, la sociología, la sexología, e incluso el counseling. La Iglesia debe acompañar con atención y cuidado a sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido y extraviado, dándoles de nuevo confianza y esperanza. Hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición.

    La caridad requiere una actitud de gozo interior, lo que cuenta es la capacidad de mirar a la cara de la persona que nos pide auxilio. La caridad es un gesto sincero de amor y de atención ante quien nos encontramos. Caridad es la capacidad de mirar a los ojos para entender a quien nos necesita, un acto de misericordia no puede ser un peso del cual nos tenemos que liberar cuanto antes ¿Somos capaces de pararnos y mirar a la cara, a los ojos, a la persona que nos estan pidiendo ayuda?’ si alguien esta inactivo, desgraciado, solo y abandonado, es porque no tiene otra salida ¿Y tú qué haces escondido?

    Jesus quiere una Iglesia atenta al bien que el Espíritu derrama en medio de la fragilidad. Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas. Muchas veces hemos actuado a la defensiva y gastamos las energías pastorales redoblando el ataque al mundo decadente, con poca capacidad proactiva, propositiva para mostrar caminos de felicidad. Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general. Dos lógicas recorren toda la historia de la Iglesia: MARGINAR Y REINTEGRAR

    LA MISERICORDIA ES UNA ACTITUD Y NO SÓLO UN DISCURSO.

    Cuánto más misericordioso sería si conociera la situación en que viven las personas necesitadas, si informara y compartiera las posibilidades que se le ofrecen a las personas en situación de necesidad, si estuviera abierto y acogiera al diferente, si supiera distinguir entre lo que oigo, lo que siento y la situación de las otras personas, si no me precipitara y escuchara atentamente para comprender y acompañar a las personas desconsoladas, si aceptara serenamente las limitaciones de las otras personas y no perdiera la oportunidad de enriquecerme, si hiciera presente con mi vida y acciones el amor de Dios a los vivos y a los difuntos.

    ¿Este documento del Papa Francisco necesita obispos nuevos, nuevos pastores, que sepan de vida, de ovejas y gentes, poesía de vida, con más evangelio y menos Derecho Canónico, con más evangelio y menos miedos legales?

    El mensaje del Papa es para las personas, los matrimonios y las familias “reales”, y no tanto a las “ideales”.

    Estamos dispuestos hermanos a poner en práctica lo que Jesús y ahora el Santo Padre nos hace en esta exhortación apostólica. ¿Quieres y puedes ayudarme hermano (a)?

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